Adolfo Celdrán

Adolfo Celdrán

Una inagotable sed de poesía anima “Jarmiazer, Jarmiazer”. La reaparición de Adolfo Celdrán en la escena musical es especialmente significativa. El disco de Adolfo posee una voluntad caudalosa que rebasa todo límite musical y poético.

Su trabajo es una orientación hacia continuas y reiteradas evoluciones, un propósito de perenne juventud del alma, una anticipada aceptación de todo módulo y de toda idea creativa. Adolfo naturaliza a través de sus letras, y de las de Lorca, Machado o Hernández, el lenguaje artístico; plasmando lo instintivo, lo sentido e intuido.

Este cantautor traza una radiografía del espíritu a través de su gozo por poetizar; por ello las las imágenes y los símbolos de “Jarmiazer, Jarmiazer” parten de la intuición y de la sensación. Sus canciones nos demuestran que todo lo que canta Adolfo se vuelve Adolfo, o sea, poesía.